Del frío al exceso de agua: los pequeños errores que acortan la vida de la flor de Pascua

Los expertos de Stars for Europe recuerdan que muchos de los problemas que presenta esta planta están relacionados con pequeños errores en sus cuidado. Una poinsettia estándar en una maceta de 13 centímetros necesita unos 100 ml de agua por riego, aproximadamente la cantidad que cabe en una copa de champán

Las flores de Pascua son una de las plantas de interior más populares. Sin embargo, muchas empiezan a perder sus hojas poco después de comprarlas, dando la impresión de que son plantas especialmente delicadas. En realidad, detrás de estos problemas suelen encontrarse pequeños errores en los cuidados que pueden producirse desde el momento de la compra y continuar durante el transporte o una vez instalada la planta en casa.

Desde Stars for Europe (SfE), iniciativa integrada en la campaña europea Stars Unite a Europe in Bloom, financiada por la Unión Europea, destacan que conocer las necesidades de la planta permite disfrutar de sus vivos colores durante muchas semanas. “La flor de Pascua es más resistente de lo que puede parecer. Evitar pequeños errores de cuidado, especialmente relacionados con el frío, las corrientes de aire o el exceso de agua, puede ayudar a mantenerla bonita durante mucho más tiempo”, señalan desde la iniciativa.

Una flor de Pascua en una maceta de terracota sobre una superficie gris con una mano que sostiene una regadera plateada y riega la flor de Pascua desde abajo.
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Los cuidados empiezan antes de llegar a casa

La duración de una flor de Pascua puede estar condicionada desde el momento de la compra. Estas plantas son sensibles al frío y a las corrientes de aire y los daños pueden no manifestarse hasta varios días después.

Los expertos recomiendan elegir ejemplares con follaje denso y sano y pequeños capullos verde amarillentos en el centro de las brácteas, además de comprobar que la tierra no esté ni seca ni demasiado húmeda.

El transporte también es importante. Al ser originarias de México, las flores de Pascua no soportan bien el frío, por lo que conviene envolverlas con varias capas de papel o una manta y llevarlas directamente a un lugar cálido.

Una temperatura estable para evitar problemas

Una vez en casa, lo ideal es situarlas en un lugar luminoso con temperaturas de entre 15 y 22 °C. La luz solar directa durante el invierno no les hace daño, pero sí pueden resultar problemáticas las corrientes de aire y las fuertes variaciones de temperatura.

“Una ubicación luminosa y una temperatura estable son dos aspectos fundamentales. También conviene evitar colocar la planta demasiado cerca de un radiador caliente o una chimenea y protegerla cuando se ventile la habitación”, explican desde Stars for Europe.

Con el agua, menos es más

El exceso de riego es uno de los errores más comunes. Las flores de Pascua toleran mejor los periodos breves de sequía que el exceso de humedad y deben regarse cuando la capa superior de tierra esté seca hasta una profundidad de unos 2 o 3 centímetros.

Para una flor de Pascua estándar en una maceta de 13 centímetros, la referencia son unos 100 ml de agua por riego, aproximadamente lo que cabe en una copa de champán. Las mini poinsettias en macetas de 6 centímetros necesitan entre 10 y 20 ml, una cantidad similar a la de un vaso de chupito. Además, el exceso de agua de la bandeja debe retirarse después de 15 minutos.

“En el riego, menos es más. La flor de Pascua tolera mejor un breve periodo de sequía que un exceso de humedad, por lo que es importante comprobar la tierra antes de volver a regarla”, recuerdan los expertos.

Más allá de Navidad

Durante la floración, las poinsettias no necesitan nutrientes adicionales, ya que normalmente se venden fertilizadas. Solo es necesario abonarlas regularmente si se pretende continuar cultivándolas después de esta etapa. Con las condiciones adecuadas, sus brácteas pueden conservar sus vivos colores hasta bien entrado el nuevo año.