Desde envoltorios artesanales hasta pueblos navideños hechos con cartón, las poinsettias invitan a compartir tiempo de calidad en familia
Con sus brácteas intensas y su carácter decorativo, la flor de Pascua no solo ilumina los meses más oscuros del año: también es una aliada perfecta para disfrutar del tiempo libre en familia creando manualidades sostenibles. Periodos como la Navidad o el verano, coincidiendo con las vacaciones escolares, ofrecen la ocasión ideal para dar rienda suelta a la creatividad y llenar el hogar de color con proyectos en los que esta planta sea la protagonista.


Los expertos de Stars for Europe (SfE), la iniciativa que forma parte de la compañía “Stars Unite a Europe in Bloom”, han subrayado que las poinsettias no son solo un símbolo decorativo de la Navidad, sino también una oportunidad para fomentar la imaginación y el trabajo en equipo. “Las flores de Pascua son mucho más que una planta de temporada: invitan a crear, a experimentar y a dar una segunda vida a materiales reciclados con proyectos que unen a toda la familia”, ha explicado un portavoz de SfE.


Entre las propuestas más sencillas destaca la transformación de la flor de Pascua en un regalo especial mediante envoltorios creativos. A partir de un trozo de papel pintado reciclado, es posible elaborar una bolsa artesanal que, acompañada de una etiqueta de madera y pequeñas ramas naturales, convierte una planta en un detalle personal y sostenible.
Esta idea, además de resultar vistosa, promueve el consumo responsable al reutilizar materiales disponibles en casa.
Para quienes buscan un proyecto más elaborado, las vacaciones son una oportunidad perfecta para levantar un auténtico pueblo navideño con flores de Pascua. Cajas de cartón vacías, musgo, ramas y mini poinsettias se combinan para dar forma a casitas decoradas que fascinan tanto a niños como a adultos. El proceso, que incluye recortar ventanas, pintar fachadas y añadir pequeños detalles luminosos, fomenta la participación de toda la familia y convierte la manualidad en una experiencia compartida.
“Con un poco de imaginación y materiales tan sencillos como cajas de cartón o musgo, es posible crear decoraciones que transmiten calidez y que, además, tienen un impacto emocional muy fuerte, porque son fruto del tiempo invertido en familia”, han señalado desde SfE.
Arreglos festivos y detalles personalizados
Otra de las ideas sugeridas consiste en elaborar arreglos con mini poinsettias en cuencos decorados. Una corona de paja cubierta con cinta, adornada con pequeños frutos ornamentales y ramas naturales, se coloca alrededor de un cuenco que alberga varias plantas, dando lugar a un centro de mesa festivo, elegante y fácil de personalizar. Estos arreglos no solo decoran el hogar, sino que transmiten cariño y dedicación al estar elaborados manualmente.


Las flores de Pascua también pueden utilizarse como elemento decorativo en el envoltorio de los regalos. Presentadas como flor cortada, aportan un toque festivo y delicado a cualquier paquete. Con cuidados sencillos, como sumergir los tallos en agua caliente durante unos segundos tras el corte, las flores se mantienen frescas y se convierten en un detalle único para complementar obsequios.
Manualidades que educan en sostenibilidad
El denominador común de estas propuestas es la sostenibilidad. Cada manualidad invita a reutilizar materiales, reducir residuos y apostar por la creatividad como alternativa responsable. En palabras de los expertos de SfE: “La poinsettia tiene el poder de unir tradición, innovación y respeto por el medio ambiente”


Más allá de la estética, estas actividades se presentan como una alternativa a las pantallas, un estímulo para la imaginación y una vía para fortalecer los lazos familiares. Así, las flores de Pascua se consolidan como un recurso pedagógico y decorativo que acompaña tanto a pequeños como a mayores durante los periodos de vacaciones.


Una tradición con historia
El valor de la flor de Pascua trasciende el plano decorativo. El 12 de diciembre, Día de la Flor de Pascua, es una fecha especialmente adecuada para regalar esta planta, cuyo origen se encuentra en México. Hace casi dos siglos que el Congreso de los Estados Unidos declaró oficialmente este día en honor a Joel Robert Poinsett, el embajador que introdujo la planta en Norteamérica tras descubrirla en su estado silvestre.
“Regalar una flor de Pascua es un gesto universal de cariño, agradecimiento y buenos deseos”, han recordado desde SfE. Hoy, esta costumbre se ha extendido por Europa y se mantiene como una tradición que refuerza el simbolismo de la planta, más allá de las fiestas navideñas.
Una experiencia que perdura
En definitiva, las vacaciones escolares ofrecen el marco perfecto para reivindicar la flor de Pascua como algo más que una planta ornamental. Sus colores vibrantes, su versatilidad y su conexión con la tradición la convierten en un elemento ideal para proyectos que fomentan la creatividad, la sostenibilidad y la unión familiar. Desde envoltorios hechos a mano hasta pueblos de cartón decorados, pasando por arreglos festivos y regalos personalizados, las poinsettias inspiran momentos únicos que se transforman en recuerdos compartidos.
“La magia de estas manualidades no está solo en el resultado, sino en el proceso: en las manos que recortan, en las risas mientras se pinta y en la satisfacción de ver cómo una simple planta llena de vida un espacio”, han concluido los expertos de SfE.
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